Supongo que todos os imaginaréis el origen de que las teclas de los ordenadores estén distribuidas de la forma actual, ¿no sería lo más lógico que estuvieran ordenadas de manera alfabética? Seguramente ahora lo estarían si no fuera por los antecedentes de los teclados, evidentemente estoy hablando de las máquinas de escribir.
Uno de los problemas de las máquinas de escribir (y los que las llegamos a utilizar lo sabemos) es que cuando ibas muy rápido a veces se nos atascaban los martillos (pieza que impactaba en la cinta con tinta para marcar la letra en el papel). Esto se debía a que había una zona común para el desplazamiento de los martillos que se repetía con mayor frecuencia al pulsar teclas cercanas puesto que tenían un mayor recorrido común. De manera que para evitarlo había que alargar el tiempo entre que apretamos una tecla y lo hacemos con la segunda.
Así en 1869, Christopher Latham Sholes patentó una máquina más eficaz que todas las anteriores, que acabaría imponiéndose, y que tenía un tipo de teclado que luego sería aceptado como estándar. Colocó las letras que se usaban con mayor frecuencia en posiciones lo más alejadas posible para disminuir el número de atascos y así permitir aumentar la velocidad del mecanografiado. La distribución es conocida como QWERTY por las seis primeras letras de la fila superior de letras.
Posteriormente se hicieron nuevos estudios que demostraron que había otras formas mucho más efectivas que la propuesta por Sholes, sobre todo porque en cada idioma las letras que más se repiten son distintas, pero se mantuvo este estándar. Con la llegada de los ordenadores las letras de los teclados se colocaron de la misma forma a pesar de que ya no existía el problema de atascos.
Fuentes: chasquaito (principal), caravantes, cienciateca, 1de3
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