Así lo plantea un proyecto que patentó Sony. Para lograrlo se necesitaría un transmisor en una muñeca y auriculares inalámbricos y con una pequeña antena.
La ventaja puede ser que no habría interferencias porque la señal pasa por el cuerpo y no tiene contacto con el aire. La duda es si, a la larga, puede acarrear problemas patógenos.
Os adjunto el enlace en inglés y otro enlace al artículo en castellano en Clarín.com