Una empresa organiza en España los años sabáticos de quienes buscan reorientar su carrera o satisfacer sus inquietudes vitales
Efe, Madrid.- Rescatar pingüinos en Ciudad del Cabo o dar clases en Perú son algunas de las actividades demandadas por los gappers, un fenómeno que acaba de llegar a España en su forma más organizada destinada a quienes quieren hacer un largo paréntesis en el trabajo o en el estudio para satisfacer sus inquietudes vitales.
El fenómeno gapper surgió en Gran Bretaña en la década de los 80 y en la actualidad más de 200.000 británicos de edades comprendidas entre los 18 y 45 años cogen un año sabático o "gap year" antes o después de comenzar sus estudios universitarios, una iniciativa que forma ya parte de la cultura anglosajona.
Extendido a otras partes de Europa como Holanda, Alemania o los países escandinavos, a España acaba de llegar de forma organizada de la mano de la empresa Sabática, que calcula en 11 millones de personas el potencial de público interesado.
En busca de un valor añadido Según Meritxell Morera, una de las creadoras de la compañía, la idea surgió cuando trabajaba en una fundación especializada en viajes destinados a gente joven en Copenhague. "Para su tiempo sabático muchos participantes se sentían atraídos por programas que les ofrecieran un valor añadido, ya sea en programas educativos, voluntariado o intercambio cultural y mi socio y yo pensamos que en España existía un nicho de mercado muy relevante en el que podríamos trabajar", detalló Morera.
La empresa ofrece un servicio de consultoría dedicada a organizar distintos programas educativos, de voluntariado social y medioambiental o trabajo en el extranjero.
Los interesados que más solicitan estos servicios son los jóvenes, aunque en el futuro se espera que la demanda crezca entre profesionales con un poder adquisitivo más elevado. Entre sus clientes hay también ejecutivos que necesitan hacer un paréntesis, funcionarios o personas que se toman una excedencia, solteros o parejas sin hijos y quienes desean reorientar completamente su carrera profesional.
"Estudiamos el perfil del interesado y le ofrecemos una respuesta personalizada en función de las habilidades que quiera desarrollar", explicó Morera.
Un ejemplo: en Noruega un gapper puede convivir con una familia de granjeros noruegos y colaborar en tareas agrícolas o vivir en granjas de turismo rural para aprender su cultura e idioma, a cambio de alojamiento, manutención y un dinero "de bolsillo".
Servicios para empresas La oferta gapper también incluye servicios para empresas, con programas diseñados a medida para aprender una habilidad concreta o incluso participar en actividades de voluntariado de corta estancia.
La duración de los viajes es muy variable, desde un mínimo de una semana o quince días hasta varios meses o un año, según el destino y actividad.
Su coste también oscila mucho dependiendo de estos factores, aunque según Meritxell Morera, existen programas para todos los bolsillos y por ejemplo una estancia de ocho semanas en Arizona para conservación del medio ambiente puede costar 726 euros, sin embargo, si el plazo se alarga a doce semanas o más, el coste se reduce a 400.
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adnComentario: la verdad es que me parece una idea genial. A quien no le hubiera gustado o le gustaría romper con todo durante una semana, varias o incluso un año, aclarar las ideas y empezar una nueva vida, estudios, proyectos, ...
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Comentarios
Es lo que tiene vivir en una sociedad real y no utópica, como en la que me gustaría vivir.