¿Queda leche, que sólo tenga leche, por favor?

Casi parece imposible comprar en un supermercado Leche que sólo tenga leche, sin omegas, sin fibra, sin calcio añadido, sin tonalin; ni yogures sin vidalim, ni zumos sin vitaminas esenciales, sin antiox, ni galletas que no sean bajas en grasa, altas en fibra, ricas en oleosan, pobres en colesterol... Hay productos con activos plus, con L casei inmunitas o bifidus activo.

Casi nadie sabe muy bien qué significan todas esas cosas -no vienen ni en el diccionario-
ni cómo pueden beneficiar a la salud, si es que lo hacen, pero, qué diferencia el carro de la compra, enriquecido y saludable, frente al otro, simple y triste, con tomate frito corriente y moliente y atún sin omega.

La gran diferencia entre un carro y otro es el precio. Y menuda diferencia. Algunos alimentos se encarecen más de un 100%
porque en el envase hay un reclamo publicitario de ese estilo, alegaciones, les llaman.

"Hay hasta zumos que ponen libre de grasas. Pues claro, si en los zumos lo que interesa saber es qué azúcares contienen, y a veces no vienen diferenciados de los hidratos de carbono", critica Yolanda Quintana, autora de un informe sobre alimentos funcionales que publicó ayer la Confederación Española de Asociaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (Ceaccu).

Muchos de los productos no especifican beneficios para la salud, algo que está prohibido, simplemente lo envuelven: cuidado natural, bienestar general, el yogur que favorece en todos los sentidos, es sano, es vida, tu cuerpo te lo agradecerá.
Pero otros muchos, dice Ceaccu, sencillamente "incumplen el reglamento" con los reclamos que los publicitan.

Por ejemplo, por su ambigüedad: dicen que son sin colesterol, pero tienen muchas grasas saturadas; o los que sólo dicen '90% libre de grasas'; también están las famosas grasas vegetales. Es más difícil encontrar galletas sin grasas vegetales que apostatar en la Iglesia católica o darse de baja en un banco. Pero ¿cuáles son las grasas vegetales? ¿Oliva virgen o grasa de palma o coco, que es peor que el propio sebo?

Otros: 'justo contenido en sal', 'sin sal añadida'. ¿Pero tiene mucha o poca?

También se asocian en la publicidad a cierto prestigio social, a consumidores de élite, y eso "funciona", añade. Respecto a las familias que los consumen, Díez cree que, en realidad, son las de clases más humildes, "porque lo caro hoy en día es consumir productos frescos recién cocinados".

El tiempo es vital. "No creo que las familias le den esos productos a sus hijos porque sientan que no están haciendo por ellos lo que deben, simplemente es una cuestión de tiempo; el trabajo no permite comer cinco frutas al día y hay productos que le ofrecen esa posibilidad en un bote pequeño que se bebe de un trago".
Así pues, lo caro es llevar una dieta sana. "Para eso se requiere cultura y dinero".

Cuanto menos haya de ambas, más calan los mensajes. Vean esta anécdota. Preguntado un comercial por la marcha de la venta de sus yogures Pronutris, explicó. "Cuando salen marcas blancas que tienen lo mismo que ofrecen otros yogures caen las ventas, pero con estos no ocurrirá porque la empresa ha comprado toda la producción de Pronutris del mundo". Producir pronutris es como cazar gamusinos. Sencillamente, no existen.


Fuente y entrada completa: elperiódico

Comentario
: Este punto: Así pues, lo caro es llevar una dieta sana. "Para eso se requiere cultura y dinero". Os lo podemos confirmar, ya que ahora que estamos empezando a comer "sano" para adelgazar, nos cuesta tiempo para aprender, comprar y cocinar y sobre todo mucho dinero.

Tags QEV: leche, publicidad

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