Dime como haces la maleta y te diré quién eres.


No es una broma. La agencia de viajes ‘online’ lastminute.com ha identificado seis perfiles psicológicos dependiendo de cómo se las ingenian para hacer el equipaje. El viaje ideal para el tipo indeciso es el ‘todo incluido’ en un ressort playero, mientras que para el planificador es el viaje de multiaventura. El desorganizado lo pasará en grande de excursión por parajes naturales y el perfeccionista solo estará a gusto en un viaje organizado a su medida. El tipo shopper será feliz en cualquier destino exótico y lejano.

  • El desorganizado
Le da poca importancia al equipaje, para él el viaje es lo único que importa. Opta por incluir todo lo necesario, pero sin orden ni concierto. Siempre olvida algo.

Una maleta desordenada no es síntoma de desorden mental, sino de la poca importancia que le da al equipaje. Para él lo fundamental es el viaje y la maleta es un tema menor, que no merece especial dedicación. Es el errante, el eterno explorador, que conserva todas las energías para disfrutar de la aventura.

La maleta es un elemento obligatorio de sus vacaciones, así que opta por incluir todo lo necesario, pero desorganizadamente. Las consecuencias están claras: siempre les cabe todo porque… ¡siempre se les olvida algo! A los ‘desorganizados’ no les afecta dejarse las cosas o perderlas en su destino, se apañan con un equipaje ligero y suelen improvisar sobre la marcha porque el optimismo y el humor siempre les acompañan.

  • El listillo
Su maleta siempre está en orden, pero más que por su habilidad, porque siempre se las ingenia para que alguien se la haga. Añade una dimensión más al ‘desorganizado’: la pereza y capacidad para sacar partido de su entorno.

La 'ley del mínimo esfuerzo' se aplica a la hora de llegar a destino, donde no es capaz de deshacer la maleta... El equipaje se convierte en un saco dentro del armario del que toma la ropa limpia y va dejando la sucia, mezclándolo todo.

La ventaja es que el día del regreso… ¡la maleta ya está hecha! Para este viajero, el objetivo es evadirse, escaparse de la rutina y sobre todo, poder relajarse.

No acepta ninguna imposición o norma durante los días de vacaciones… y si no ¡que lo haga otro!


  • El perfeccionista

No emplea ni un segundo más del necesario en hacer la maleta. Los detalles lo son todo y nunca olvida nada. Con él, las maletas alcanzan el 100% de sus posibilidades. El perfeccionista no sólo no encaja bien los fallos, es previsor ante ellos. Su agenda diaria está estructurada al milímetro.

Pero eso no significa que no cuide los detalles, de hecho, los detalles lo son todo y nunca olvida nada. Es la “necesidad de logro” que motiva a estas personas a plantearse grandes desafíos y obtener exitosos resultados.

En el lado negativo, es propenso al conflicto con sus acompañantes, porque los esfuerzos que realiza para llevar a cabo su ritmo de vida no siempre son comprendidos. En lo positivo, si te dejas aconsejar, conseguirás hacer una maleta de foto.

  • El shopper
Se deja llevar por la filosofía del ‘carpe diem’, la cultura del placer inmediato. Su maleta está llena de huecos para traer se nuevo equipaje de regreso. Deja la tarjeta de crédito ‘tiritando’. De carácter impulsivo y atrevido, para él las vacaciones son una vía de desahogo.

Las compras y el consumo forman parte de su rutina para desconectar. Nada falta en ella, pero siempre tiende al defecto para forzar la improvisación.

Ante el aburrimiento… ¡saben ponerle chispa a la vida! Se les tilda de superficiales o “balas perdidas” pero en los momentos de desánimo, son los primeros en proponer actividades para animar a sus compañeros de viaje.

Para este viajero, las relaciones interpersonales también son un factor de motivación: les gusta conocer gente, aprender todo lo que se refiere a la cultura local, y regresar a casa con muchas anécdotas para contar.


  • El indeciso
Llenan la maleta de ‘porsiacasos’. La improvisación es su enemigo y tomar decisiones les angustia. Así que lo cogen todo. Los viajeros con perfil indeciso no quieren problemas, tienen pánico a las sorpresas en el destino y ante la duda, lo cogen todo.

Bien por falta de confianza o de disciplina, la maleta se convierte en un armario portátil tanto para estancias largas como cortas. A medida que mete ropa en la maleta, va desapareciendo su miedo. Los términos ‘hacer la maleta’ y ‘llenar la maleta’ se fusionan.

Estos viajeros suelen optar por destinos conocidos, que le resulten familiares y que les permitan tener todo organizado y resuelto antes de empezar a viajar.


  • El planificador

Antes de empezar a empaquetar, hace una lista previa para no olvidarse de nada. En la maleta siempre incluye todo lo necesario para cada ocasión. ¡Porque yo lo digo y punto! Al planificador le encantan los viajes de escuadra y cartabón, con todo calculado. Cada paso está precedido de un momento de reflexión y en el caso de la maleta se llama “lista previa”. Sin embargo, el desarrollo feliz de sus vacaciones está condicionado al cumplimiento de sus planes y si algo sale mal puede llevarle a situaciones de crisis. Además, el planificador se erige como líder en grupo y no sólo termina su maleta con suficiente antelación, sino que supervisa e interroga al resto del grupo a voz de: “¿Has cogido…?” o “mete esto en la maleta…”. Este perfil de viajero encuentra su mayor satisfacción en la “necesidad de poder”, porque le gusta estar a cargo como responsable.

Fuente: que.es

Comentario: aquí os dejamos este divertido artículo del periódico que. Nos ha hecho gracia y lo hemos querido compartir con vosotros, ya que tenemos el blog un poco dejado.

Bueno volviendo a la entrada, no hemos podido definirnos con un sólo personaje, yo por ejemplo soy más indecisa, aunque me gusta planificarlo todo, y eso sí siempre debe quedar un hueco para las compras.

Y Santi suele ser muy perfeccionista y planificador.

Y vosotros de qué tipo sois.

PD. aunque lo mejor de hacer una maleta es que te vas de viaje, y lo peor que se vuelves de él!!!.

Tags QEV: maleta, viaje

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