Javier Sopedra volvía de Andorra con su familia en su caravana cuando, sin saberlo, un radar le cazó a 213 kilómetros por hora por una carretera comarcal cerca de Reus. La velocidad máxima que un coche con caravana puede circular por esta carretera es de 80 kilómetros por hora.
El agente pide que se revise el radar y todas las multas que desde noviembre se han impuesto basándose en las fotos de este radar. El agente cree que su caso es fácil de defender porque es imposible circular a 213 km/h, pero hay otros conductores que no pueden recurrir la multa y les tocará pagar.
Fuente: nortecastillaComentario: que si, que si que circulava a esa velocidad que yo le vi, bueno no le vi porque iba a toda velocidad.Tags QEV: caravana, noticias, radar, humor, dgt
| Sopedra ha recurrido la multa ya que es completamente imposible alcanzar esa velocidad con ese tipo de vehículo, aunque su primer recurso no ha sido admitido a trámite y son ahora los abogados de la Organización de Consumidores los que llevan su caso. La multa que le ha impuesto el Servei Català de Tránsit está calificada de muy grave y conlleva una multa de 521,43 euros, una sanción de tres meses sin carnet y la retirada de seis puntos. Se da la circunstancia de que Javier colabora habitualmente con la DGT y con la Jefatura Provincial de Tráfico de Castellón. |
El agente pide que se revise el radar y todas las multas que desde noviembre se han impuesto basándose en las fotos de este radar. El agente cree que su caso es fácil de defender porque es imposible circular a 213 km/h, pero hay otros conductores que no pueden recurrir la multa y les tocará pagar.
Fuente: nortecastillaComentario: que si, que si que circulava a esa velocidad que yo le vi, bueno no le vi porque iba a toda velocidad.Tags QEV: caravana, noticias, radar, humor, dgt
Comentarios
Cualquier aparato de medición que deba dar medidas fiables, tiene que tener un plan de calibración y de validación de los resultados que da.
Y esto no se hace ni con los radares ni con los alcoholímetros.
Pero no es una sorpresa, la DGT son los primeros que ponen obstáculos en la vía (bandas rugosas y ahora minibadenes) para limitar la velocidad y de paso cargarse los amortiguadores. Son expertos en utilizar cualquier medida que se les ocurre sin cerciorarse de que sea la correcta.